• El nuevo coronavirus es una enfermedad que deja secuelas. Durante la segunda ola, en que la mayoría de pacientes son menores de 50 años, el trabajo de Hospitalización Domiciliaria del HRLBO ha sido fundamental para lograr recuperar a los enfermos.

 

Rancagua, jueves 20 de mayo del 2021.- Continuar el tratamiento médico en la comodidad del hogar, acompañado de los seres queridos y atendidos diariamente por profesionales, es el objetivo de la Unidad de Hospitalización Domiciliaria del Hospital Regional Libertador Bernardo O´Higgins (HRLBO), que durante la segunda ola de la pandemia del COVID-19 ha debido redoblar su trabajo para recuperar a los pacientes.

De acuerdo a lo señalado por la supervisora de la unidad, Andrea Vargas, durante la segunda ola se modificó la unidad y el grupo etario de los pacientes. “A contar del mes de abril aumentamos de 80 a 100 cupos, por la alta demanda de hospitalizados, con un alto índice ocupacional, lo que es proporcional a la cantidad de contagios, sobre todo de pacientes jóvenes menores de 50 años”, indicó la enfermera.

El trabajo de Hospitalización Domiciliaria con los pacientes secuelados de COVID-19 se enfoca en la titulación gradual de oxígeno hasta lograr retiro completo de oxigenoterapia y en la rehabilitación motora, luego de una prolongada estadía hospitalaria. El tratamiento y rehabilitación de estos pacientes en la unidad, es de aproximadamente entre 10 a 20 días, dependiendo el caso.

Uno de los pacientes beneficiados es Juan Antonio Henríquez, que es visitado constantemente por un grupo de profesionales de la unidad, últimamente por kinesiólogos. “Antes andaba por todos lados, no me cansaba; ahora, después del COVID-19 me canso, pero de a poco he ido avanzando. En mi casa llevo dos semanas y han venido enfermeras, médicos, kinesiólogos y fonoaudiólogos. Esto es muy bueno, mucho mejor que estar en el hospital. Estoy muy agradecido porque se han portado muy bien conmigo”, comentó el joven. 

De acuerdo al kinesiólogo de Hospitalización Domiciliaria, Manuel Suánez, “nosotros nos encargamos de ir a los domicilios de los pacientes, liberando camas de alta complejidad del hospital. Tratamos casos respiratorios (manejo en la titulación de oxígeno y ejercicios respiratorios), traumatológicos y neurológicos en adultos. Nuestro trabajo es integral, desde la educación a la familia, hasta los ejercicios respiratorios y físicos”.

La enfermera Andrea Vargas agregó que “desde que empezó la pandemia los pacientes y familiares han estado súper agradecidos con nosotros, porque como no hay visitas al interior del hospital, la comunicación y la educación entre profesionales y familiares ha sido muy buena. Hay muchas veces que el enfermero y el médico terminan tratando a toda la familia del paciente”.

“La mayoría de los pacientes están súper agradecidos del trabajo de la unidad, que se caracteriza por tener buen trato al usuario”, finalizó el kinesiólogo Manuel Suánez.