• El equipo multidisciplinario de la Unidad de Medicina Física y Rehabilitación del Hospital Regional está realizando terapias para minimizar las secuelas de los pacientes que debieron ser intubados en la UCI.

 

Rancagua, viernes 18 de diciembre del 2020.- Los efectos causados por la prolongada estadía de pacientes COVID-19 en la Unidad de Cuidados Intensivos, es una preocupación para el Hospital Regional Libertador Bernardo O´Higgins (HRLBO). Por ello, el equipo multidisciplinario de la Unidad de Medicina Física y Rehabilitación ha estudiado y preparado protocolos para trabajar en minimizar las secuelas en los enfermos y así mejorar su calidad de vida.

De acuerdo al médico fisiatra, Dr. Raúl Burgos, la unidad está atendiendo a los pacientes que sufren el “síndrome post UCI”, que afecta a las personas que permanecieron intubadas por un largo periodo, y debido a ello han sufrido complicaciones en el sistema nervioso central y periférico. “En el sistema nervioso central se ven afectadas las funciones de atención y conexión con el medio (comunicación). En el sistema nervioso periférico se manifiestan cambios en la sensibilidad, en la fuerza de las extremidades, capacidad de pararse y deambular”, aseguró Burgos.

La atención comienza con el fisiatra, que prepara el tratamiento farmacológico y el plan integral de atención que trabajarán los terapeutas; los fonoaudiólogos se preocupan de la deglución, las vías aéreas y la capacidad de conectarse con el medio; los kinesiólogos trabajan para mejorar la fuerza global, control del tronco y extremidades; los terapeutas ocupacionales con la estimulación cognitiva; y la asistente social para generar el nexo familiar.

Para al fonoaudiólogo de la unidad, Camilo Martínez, es fundamental desarrollar un seguimiento y evaluación de los pacientes desde que están intubados. “Los seguimos desde la ventilación mecánica, evaluando su progreso motor, manejo de secreciones y deglución, todo para que la extubación sea exitosa. Una vez que son extubados, trabajamos para consolidar el manejo de secreciones y lograr la realimentación oral. Paralelamente trabajamos la comunicación, porque hay muchos que pierden la voz”, aseguró Martínez.

La kinesiología también está presente en la UCI apoyando el proceso ventilatorio del enfermo, después continúa con la hospitalización domiciliaria y finaliza en la Unidad de Medicina Física y Rehabilitación. “Los pacientes llegan con dificultades para hacer su vida diaria. Nosotros vemos la parte motora, músculo esquelética, y realizamos distintas terapias, entre ellas la rehabilitación en piscina que ha tenido bueno resultados. La respuesta de los pacientes ha sido muy favorable”, indicó el coordinador de atención ambulatoria de Medicina Física y Rehabilitación, kinesiólogo Rodrigo Letelier.  

“Para todos ha sido chocante lo que ha pasado y a la velocidad que ha pasado. Es un paso traumático, y para solucionarlo han colaborado todos, desde el portero de la UCI hasta los terapeutas. Nos tocó realizar nuestro trabajo con una serie de prejuicios, de miedos y tuvimos que aprender en el camino. Me saco el sombrero por los terapeutas, porque ellos se expusieron recurrentemente al virus con el fin de ayudar a los pacientes”, concluyó el fisiatra, Dr. Raúl Burgos.