• Es posible que el uso del tapabocas provoque una disminución de los síntomas en los alérgicos al polen, de igual forma la rinitis y las reacciones cutáneas afectarán a la población. Es importante saber distinguir la alergia del COVID-19.

 

Rancagua, martes 13 de octubre del 2020.- Si bien la alergia respiratoria puede darse en cualquier estación del año, el punto más alto es durante la primavera cuando se produce la mayor polinización animal y no animal (agua y viento). Por esto, y a pesar del uso de mascarillas en la pandemia, en esta fecha es muy común que algunas personas presenten mucosidad, picazón, obstrucción nasal y estornudos.

De acuerdo a lo señalado por la jefa del Servicio de Otorrinolaringología del Hospital Regional Libertador Bernardo O´Higgins (HRLBO), Dra. Michelle Arroyo, uno de los alérgenos más comunes es el polen, “y en primavera, justamente, se da la mayor liberación del polen de las plantas y hierbas (…) En esta época es donde ocurren la mayoría de las alergias”, aseguró la otorrinolaringóloga, agregando que el plátano oriental es uno de los árboles exógenos (no nativos) que producen más alergias. 

Debido a todo este proceso natural, ocurren alteraciones respiratorias. “La rinitis es una inflamación de la mucosa nasal, y al estar inflamada, ocupa espacio y nos deja una sensación de obstrucción nasal o congestión. Va acompañada de mocos acuosos, picazón y repetidos estornudos”, agregó la especialista.

Alguno de estos síntomas nos puede confundir con otras enfermedades, como el coronavirus que nos mantiene en emergencia sanitaria. “Hay algunos síntomas en común entre la rinitis alérgicas y el COVID-19, como es la mucosidad, los mocos y la congestión nasal, pero lo que hace la diferencia es la picazón, ya que no hay evidencia de picazón en el coronavirus, sí es muy habitual en la alergia. Es muy importante saber que la alergia respiratoria por polen se presenta siempre. También es importante fijarse en la fiebre, ya que la rinitis alérgica no da fiebre”, aseguró la doctora Arroyo.

Debido al uso de la mascarilla por la pandemia, que es muy aconsejable durante la primavera para las personas alérgicas al polen, podrían bajar los síntomas. “El uso de la mascarilla es siempre recomendable para tratar la alergia, pero como ahora su uso es obligatorio, creemos que va a haber una disminución de los síntomas de los alérgicos al polen”, señaló optimista la doctora Arroyo.

La primavera y el polen también pueden generar alergias a la piel. De acuerdo a la dermatóloga del HRLBO, Dra. Marlene Rubio, “desde el punto de vista cutáneo, más que generar alergias nuevas, puede exacerbar condiciones prexistentes como dermatitis atópica o de contacto, principalmente por el polen y el contacto con el pasto. El hecho que haga más calor también puede provocar irritación en la piel”. 

El tratamiento de las alergias se basa en eliminar la exposición a los alérgenos como el polen, en cuanto sea posible. Pero como esto no es fácil, se utilizan medicamentos del tipo antihistamínicos que ayudan a reducir la mucosidad, la picazón y los estornudos, pero no disminuyen la congestión nasal; en caso más complejos se utilizan corticoides que pueden traer efectos adversos. En el caso dérmico es importante el uso de cremas hidratantes, evitar suavizantes en la ropa, y al igual que en todo el año, el uso de bloqueadores solares con factor sobre 50.